martes, 23 de marzo de 2010

Al primer Moreno.


al primer moreno que se metió en mi lecho
por el ventrículo derecho
de mi inmaculado corazón.
Aquel de la tercera fila
del barco que no naufragó.

A aquel niño que pervirtió
mis curvas inocentes,
en aquella noche
que se equivocó de cama,
y no fué por accidente.

El mismo que me besó
en aquellos labios puros
que yo tenía.
Ése mismo que los veneró
desde aquel día.

Al que no sé si quiero,
pero si que guardo
en lo que queda de pureza
de mi órgano vital.

Y el sentimiento es tal,
que después de cuatro años,
nos volvemos a cruzar.
Pero cuantiosos son los daños
de mi falta castidad...
que todo lo echo a perder...


Aquel niño ya no es un niño
y yo soi un poco más mujer

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