jueves, 18 de septiembre de 2014

No mires.

No me mires así, me ahogo en la inmensidad del azul de esos ojos. Tu mirada ya no es la misma, lo presiento. Ahora escondes algo en ese abismo, ahora me sumerjo intentando descubrir qué sucede en las profundidades de tu océano, pero la presión me tapona los oídos y mis piernas se paralizan. No me mires al fondo, el oxígeno ya no está presente en cada célula.
Siento que de algún modo has calado en la braveza de mis mares. No se ha calmado la tempestad, sin embargo tú te has establecido firme, con pies de plomo. Has caminado por mis orillas sin ser absorbido por las arenas movedizas de la intrascendencia.
No me observes con detenimiento, los recovecos de mi tormento temen ser descubiertos. Quítame la ropa, pero no me desnudes. No soportaría el frío de la intemperie una vez más.
Inspírame tal y como lo haces, pero no permitas que lo confiese. Otórgame el honor de saborear tu dulzura, pero ágriame a tiempo o estaré perdida.

No quiero una de cal y otra de arena.


Los típicos tópicos no son para mí.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Manifiesto

Solo somos lo que la sociedad nos dice que seamos, solo sentimos hasta donde nuestros propios prejuicios nos permiten sentir. -Cuando hay sentimientos de por medio, no puedes jugar con eso-. Pero yo no soy ninguna insensible sin corazón, no soy fría ni calculo minuciosamente cada uno de mis actos sin que me afecten en absoluto. Quizás me permito sentir más allá de lo establecido, tal vez ése sea mi “pecado”. Es curioso el concepto de “pecado”, si nos detenemos a analizar su origen es puramente religioso, y aún así, creyentes y ateos nos autoflagelamos por el hecho de dejarnos llevar. Se han introducido en nuestra cabeza hasta tal punto que nosotros mismos nos castigamos por hacer aquello que nos apetece y nos hace sentir libres.
Hablemos de sentimientos, esa parte del ser humano opuesta a la razón. Quién decide hasta dónde podemos sentir. Quién decide el límite en la intensidad y los destinatarios de los sentimientos de cada cual. He hablado con varias personas al respecto, y la mayoría, si no todas, decían que no se puede querer a más de una persona simultáneamente. Hablando del “querer sexual” y las relaciones íntimas, claro. Puedo entender que alguien encuentre a una persona “ideal” y que en absoluto necesite mirar a otras.- Después de todo, eso es lo que nos vendieron siempre como “la perfecta historia de amor”, y así nos va-. Está bien que encuentres al amor de tu vida, enhorabuena, de corazón. Ahora sí, no criminalicéis a los que no nos conformamos con los finales idílicos y perfectos, los “para siempres” y las “eternidades” no es lo que yo entiendo como “la perfecta historia de amor”.
Todo tiene fecha de caducidad, podéis pensar que soy una pesimista sin corazón, me trae sin cuidado, pero antes de juzgarme dejadme que os explique algo. El “amor ideal” por el que todos perdimos la cabeza en algún momento es sólo una ínfima parte de la baraja de posibilidades de querer y ser querido. Las películas finalizan siempre en el momento en el cual todo encaja a la perfección, pero la continuación a nadie le importa, tememos el momento de afrontar adversidades porque nos venden la perfección de los hechos. Por qué siempre el amor entre un hombre y una mujer de edades similares (si el hombre es ligeramente mayor, mejor), por qué la mujer siempre ha de ser menuda en comparación al hombre... todo está lleno de tópicos.
Voy a empezar defendiendo el concepto de amor entre personas, amor visto como esa unión que sientes hacia alguien que te ha conquistado con su forma de hablar, de actuar, con su forma de ser en este mediocre mundo. Ya basta de cánones de belleza y eternas torturas hacia las personas. Seamos tan animales como queramos y tan humanos como nos apetezca.
A mí personalmente se me conquista con el habla, con el acto, con esas peculiaridades, manías o “defectos” que tenemos cada cual. Siempre opiné que son los defectos los que definen a una persona. La completa perfección no atrae, nunca lo hará, son los pequeños defectos los que poseen el encanto. Una persona "perfecta" es un ser carente de alma. Las modas en masa, las cirugías... no hacen otra cosa que extirpar la esencia de la naturalidad. La carne nunca se sentirá atraída por el plástico.

Vayamos al grano, hay algo que quiero defender. Ahora mismo y públicamente me declaro una romántica del amor en el sentido más revolucionario del término “romanticismo”. Defiendo el amor libre, el amor propio y rompo con el tópico del amor heterosexual de por vida como única forma válida de amor. Manifiesto mi rebeldía con mis propios actos y declaro el amor a la guerra en lugar de declarar la guerra al amor. Defiendo todas las combinaciones posibles entre el amor y el sexo estando presentes ambos o cualquiera de ellos sin el otro, siempre y cuando el respeto mutuo presida dicha combinación. Expongo mis deseos de romper con el dogma del amor único y la monogamia sucesiva como manera de encubrir el ansia y el apetito de amar sin impedimentos. Sostengo que sí es posible amar a más de una persona de manera simultanea, y no por ello la relación ha de ser más o menos verdadera o válida. Preservo la intensidad de los momentos y la antepongo y prefiero al intento de extender forzosamente la pasión y el cariño hasta que se rompan sin remedio.

jueves, 2 de enero de 2014

Tenebrosidades.

Temía olvidar, temía que llegara un momento en el cual no pudiese recordar aquellos maravillosos instantes, aquellas maravillosas personas que estuvieron a su lado pero por un motivo u otro ya no se encontraban ahí.


Y aquel temor atroz al olvido se apoderaba de su mente cada noche, en cuanto intentaba conciliar el sueño, su subconsciente se esforzaba incomprensiblemente por no olvidar aquellos rostros, cada noche era un tormento. O quizás eran aquellos sueños los que la salvaban de caer presa de la demencia.
Vivía en un círculo enfermizo de monotonía, junto a la persona equivocada, en un lugar ajeno a ella.
La misma persona equivocada que hacía cuestión de dos años le prometía la luna, y ella, incrédula y temerosa se dejó llevar sin ser consciente de lo que le deparaba el futuro junto a aquel ser. Lo entregó todo, quiso hacerlo lo mejor que sabía, quería dejar a un lado los romances de plástico y probar qué se sentía al dejarse llevar, pronto lo descubrió... Miedo, un horrible temor se apoderaba de sus huesos al pensar que aquel hombre había explotado su burbuja, que la había dejado totalmente desnuda y desvalida ante él. Ella siempre le tuvo un miedo atroz al compromiso, a toparse con el ser equivocado y salir malparada, entonces, había decidido protegerse de ello. Hasta que se dio cuenta de que en su vida faltaba algo, era un vacío extraño.

Una imperiosa necesidad de ser querida, de sentirse respaldada. Algo que los que hasta entonces eran sus amantes de juguete, no podían, o no querían, llenar. En un principio, pensó que él sería uno más, de hecho, no era más que un capricho, un nuevo reto, nada especial. Apenas se asemejaba a las personas con las que ella solía intimar. Era un ser paupérrimo, no económicamente, sino en su interior, era un ser que pedía a gritos ser “rescatado” de aquel mundo de excesos y una sedante monotonía.


Pozos.

Las personas tenemos pozos, es así, es un hecho, cada uno tiene sus pozos en los que caer aislándose de mundo. Hay muchos tipos de pozos, incluso pozos para dos, menos solitarios pero no por ello menos aterradores. Cuando caemos en un pozo todo se vuelve oscuro, el mundo de alrededor pasa a ser el de arriba, dejamos de formar parte para ser meros espectadores de un show visto desde la peor de las butacas. La oscuridad nos impide ver las posibilidades y los modos de salir de allí, o quizás somos nosotros los que cerramos fuerte los ojos para acomodarnos en nuestras propias tinieblas. Hay personas que se vuelven adictas a sus tinieblas y están tan cómodas allí que creen que el mundo puede esperar. O quizás creen que ése es su lugar, pero no es así, los pozos son estancias provisionales.
No hay peor error que mudarse a un pozo, existen personas que tienen tanto miedo a volver al mundo que convierten el pozo en su mundo, se mudan. Trasladan todas sus pertenencias allí e incluso tienen invitados eventuales. No sabría identificar esto como bueno o malo, después de todo, no es más que pura percepción. Lo que sí sé, es que todo lo vivido allí será un engaño, tiempo mal invertido, una vida equivocada, nunca nadie podrá ser feliz en sus oscuridades, es más, cuantas más cosas traslades a tu agujero, más te hundirás, es así, las cosas pesan.
¿Cómo salir?... pues depende del tipo de pozo y la intensidad del golpe, incluso del tiempo que llevas allí.

Es posible, de eso no hay duda. Lo principal es creer, creer en uno mismo y en su potencial.


lunes, 26 de agosto de 2013

Diálogo sobre El Amor.


- La cuestión es, si es amor mutuo, el tiempo lo dirá, no te preocupes, al final todo lo que tenga que ser será, y lo que es tuyo nadie te lo va a robar. Si el tiempo lo quita de tus manos es para abrirlas lo suficiente para poner en ellas algo mejor.
La verdad es que todo suena precioso. Yo sólo estuve enamorada una vez, sufrí tanto y de tal forma que ya no creo en el amor para mí, ni quiero nada que se llame así. Prefiero el cariño, la amistad y el deseo al que muchos llaman amor, yo no quiero ni puedo llamarlo así. No tengo experiencia ni argumentos para hablarte de amor. Y si los consejos fueran buenos no se daban, se vendían. Al final cada uno necesita hacer su camino y pagar sus karmas. Lo único que te digo, es que no desesperes, si el corazón te pide esperar, espera, porque él nunca se equivoca. Pero no te permitas hacerte daño a ti misma, la vida ya es muy dura como para que te castigues.

- Sabes? Por mucho que me duela, pienso en cuando lo pueda tener enfrente, y ya me da igual lo sufrido. Es irracional. Pero por eso es tan firme, constante, no desaparece. A veces ahoga.

- Es difícil! Pero es la lección de tu vida, vales mucho, eres increíble en muchos aspectos. Valórate, si tú no lo haces, nadie lo hará por ti. Si tú no valoras tus lágrimas, nadie lo hará.

- No voy a sentarme a esperar, pero sí puedo hacerlo dinámicamente, puedo estar con otros, no son él, pero a veces o separas lo físico de lo sentimental o te vuelves loco, tremendamente loco, y si hay algo de lo que estoy segura, es de que él no me juzga por ello.

- Pero eso no es justo para tí.

- ¿qué es la justicia? Lo que no se puede es vivir encerrada en una torre esperando a que el príncipe aparezca. Hay que salir, enfrentarte a héroes y villanos, y con un poco de suerte, con el tiempo, encontrarás a alguien que luche a tu lado contra tus propios fantasmas. Puede ser quien esperabas, u otro, pero al menos tú hiciste lo que estaba en tu mano y lo pusiste a prueba, y si la supera, haya pasado dos meses o siete años, entonces habrá merecido la pena cada herida, aunque te puedas arrepentir de algún que otro encuentro, éstos sucedieron porque tenían algo que enseñarte.
Uno no puede dejarse contaminar por juicios ajenos, tú y nadie más que tú eres tu propio juez. Y si das con esa persona que luche a tu lado, respetará cada vivencia, y te querrá a pesar de todos los errores que hayas cometido.

- Tú ya sabes, No estoy hablando con una niña que llora a escondidas! Es raro. Jamás me encontré con personas así... Se nota que sabes estar sola, sigues tus propios consejos.

- Cometí muchos errores y luché contra muchos villanos, algunos me engañaron, otros abiertamente me decían que sólo sería una batalla pasajera. Hasta que aprendí a crear mis propias batallas amistosas para no volverme loca.

- No peques como él, aunque sepas, déjate ayudar. No por mí, yo no sé nada, no puedo hacer nada porque yo no soy ni valiente ni sabia. Pero hay quien sí...

- Una necesita cariño, y si no lo tiene a veces basta con el deseo. Te digo, hubo muchos, hubo quien me hizo sentir mal, bien o incluso con quien no he sentido nada. Pero no hubo nadie como él, que me hiciese sentir tan dichosa sin apenas tocarme, y el hecho de que siga ahí y tenga ése poder sobre mí... eso me demuestra que no es uno más. Me conoce, conoce mis batallas, es consciente de ellas, y no me juzga, lejos de hacerlo me apoya e incluso es capaz de admirarme, y que alguien como él, que significa tanto, me diga que me admira... es algo indescriptible.
Tener eso me hace afortunada, aunque no lo tenga físicamente. Eso hace lo nuestro todavía más extraordinario y bello.

- Que poco pides! Ser conformista es noble y bonito, pero no es sano... los que más tienen no lo son.
Si te conformas con poco la vida no tiene motivos para darte más. Con el tiempo ya sabrás racionalizarlo, eres sabia.

- No soy conformista, simplemente a veces hay que saber apreciar lo que uno tiene para no perder la cordura. Aunque quieras más, no puedes depositar todas tus energías en querer más. No es mentalmente salubre.

- Realmente ser ignorante es más sano.


- Mucho.

viernes, 16 de agosto de 2013

Sonríe.

Quiéreme, pero esta vez de verdad.
No huyas, no temas,
muéstrate, descúbrelo todo.
Líbrate de lastres y mentiras.
Rompe las cadenas que te aferran a la realidad.
Sé tu, solo tú,
sin preocuparte de nada.
Yo seré yo para tí, siempre, si lo deseas.
Quiéreme y quédate a mi lado.
Tiéndeme las manos.
Recorreremos el infinito.
Hazme cosquillas y sonríe para mí.
Carcajadas como banda sonora de nuestra historia.
Permíteme adorar tus manías,
tus costumbres, tu día a día.
Sonríe conmigo, siempre.
No apagues esos ojos,
quiero ver en ellos la esperanza ardiendo.
Despójate de aquellos miserables
y entrégate, no temas.
Nadie merece tus penas, sonríe, más.
Toma mi mano, tómame entera.
Duerme, sueña tranquilo, yo me ocuparé de tus fantasmas.
Mi niño, mi rey, guarda tus ilusiones en una caja acorazada,
que nadie te las arrebate.
Déjame acariciarte,
desayunar el perfume de tu espalda
y tu primer suspiro de la mañana.

¿Querías versos? Sólo tengo palabras.
sin voz, sin aliento,

desesperadas.





Mi lugar en el mundo.

Reducir la distancia entre su rostro y las yemas de mis dedos, tenerle delante, justo enfrente, a centímetros, levantar las manos y sostenerle la cara, acariciarle cada rincón admirando sus maravillosos ojos verdes clavados en mí, hacer cualquier cosa con tal de que me regale una sonrisa. Seguir la línea de su oreja, bajar por el cuello, introducir los dedos suavemente bajo el cuello de su camiseta y acariciarle el pecho, besarle dulcemente la comisura de los labios, sostener su labio inferior entre los míos y apoyar mi nariz contra la suya, sonreír. Ser verdaderamente feliz por sentir el contacto de su piel. Sostener su mentón con los dedos índice y pulgar, elevar su rostro hasta que su cuello queda totalmente expuesto, acercar mi nariz a la parte más alta de su mandíbula y aspirar profundamente, sentir la fragancia de su piel, embriagarme con su aroma. Besarle, besarle una y otra vez dejando atrás una senda de mimos por sus clavículas, sentir su respiración, ligeramente acelerada, sonreír. Posar una mano en su pecho, sentir su corazón, percibir como la savia recorre su cuerpo. Mirarle a los ojos de nuevo, comunicarnos así, con silencio, acariciar sus labios y luego besarlos, sin prisa, tiernamente, sin pausa, como una brisa que provoca un dulce escalofrío, recorriendo cada rincón de nosotros, como si de un solo ser se tratara. Siento su temor, brota por cada poro de su piel, de su maravillosa piel. Acerco mis dedos a su nuca jugueteando en el nacimiento del cabello, le sonrío, una sonrisa tranquilizadora que busca ser correspondida, y lo es. Nos fundimos en un abrazo, fuerte, alentador, inspiro profundamente, arrebatándole su esencia que en parte ya me pertenece, podría morirme ahora mismo, entre sus brazos, dudo que haya mejor lugar en el mundo.



Disculpa, ¿podemos hablar?

Entramos en aquella cafetería sin saber lo que nos esperaba, nos acercamos a la barra, Él pidió un café, yo un té. Me guió al fondo del local, había una mesa con un sofá a cada lado, nos sentamos juntos, por supuesto, ya habíamos pasado separados demasiado tiempo. -Te gusta?- Preguntó- Quería traerte a un sitio tranquilo. Yo no respondí, sonreí ampliamente y miré a mi alrededor observando la cuidada decoración del lugar, era realmente acogedor. Nos miramos a los ojos, observándonos el alma y todo fluyó. Comenzó a hablar, hablar de verdad, no como lo había hecho antes. Yo no podía parar de sonreír, más con el alma que con el rostro. Me lo estaba diciendo todo, todo lo que había callado en los últimos años. Observaba la derrota en sus ojos, su rostro estaba apagado, su mirada era triste, no era la que yo recordaba. De pronto sentí unas ganas imperiosas de besarle, las tuve desde que lo vi, pero ahora era distinto. No quería verle así, lamentándose de todo lo que había hecho mal, yo ya lo había perdonado, siempre lo hice y siempre lo haré. Me incliné hacia Él, y le besé los labios, un beso consolador, un beso de perdón, el beso más dulce que di en mi vida, tan dulce que me dolió, sentí miedo, tanto miedo que entonces fui yo la que habló:
- Antes de que hubieras hecho algo yo ya te había perdonado, pero, no se puede vivir así, no puedo aguantar que aparezcas y desaparezcas a tu antojo. No puede ser que reaparezcas justo después de que me haya resignado a no verte más y luego te vallas repitiendo la historia una y otra vez. Mil veces he pensado que esto sólo existía en mi cabeza, que era imposible quererte tanto incluso cuando no estás. Que te recuerde cada vez que algo me sale mal, y me pregunte una y otra vez qué hubiese pasado si no desaparecieras. Han pasado cinco años, nos hemos visto cinco veces, hemos estado uno frente al otro cinco veces en nuestra vida, nadie entendería esta locura, a veces ni yo misma la entiendo. Otras, sin embargo, me lo planteo y me doy cuenta de que yo no me enamoré de tu presencia, sino de tus ganas de vivir, de tu energía, me enamoré de mí cuando estoy contigo, me prendé de tus palabras, de tus ideas, de tus ganas de cambiar el mundo y del brillo de tus ojos cuando me miras. Todo ello hizo que no te olvidase en este tiempo, todo ello hizo que me plantease el hecho de que seas “Él”. Podemos pasar sin vernos años, podemos pasar meses sin hablar o sin saber el uno del otro, sin embargo no nos hemos olvidado, sin embargo cuando estamos juntos es como si el tiempo no existiese, como si no hubiese pasado, me siento como aquella diecisieteañera que hubiese abandonado todo por cambiar el rumbo del mundo a tu lado. ¿sabes? Ahora mismo se podría ir todo a la mierda, podrían empezar a llover meteoritos ahí fuera que me daría igual, estoy contigo y me basta, ¿entiendes? En ocasiones me duele la idea de pensar que significas tanto. Me duele la idea de que no sea lo mismo para ti, nunca me atreví a enfadarme por temor a que desaparecieses para siempre. Aún cuando tenía ganas de decirte tantas cosas que no dije por miedo a quedar como una imbécil. A pesar de todo esto, me alegra saber que estas aquí, conmigo, me complace el ver esos ojos verdes clavados en los míos, escuchándome con atención y lamentándose cada palabra que pronuncio. Te he perdonado cada ausencia incluso antes de que se produjese, pero por favor, por favor te pido que no te vallas, no desaparezcas otra vez...

Fue entonces cuando la primera lágrima recorrió mi mejilla, dando paso a un río tras ella. La verdad, no estaba segura de poder soportar otra huída, me aterrorizaba pensar que esta vez sería igual y no podía permitirlo, mis ojos inundados en lágrimas le rogaban que dejase de hacerse el fuerte. Me enamoraba su mirada clavada en mí mientras yo hablaba, pero si hubo algo de él que me enamoró ese día, fue cuando las lágrimas asomaron. Se acercó a mí despacio, me sostuvo la cara limpiándome las lágrimas con los pulgares y me besó el lugar por donde habían pasado. No hizo falta más. Ahí estaba, delante mía besándome las lágrimas y diciéndome que él no se las merecía.
- No te merezco, no me merezco que me beses, no me merezco que quieras hacerlo. Además, no besas como se besa a una persona con la que te vas a acostar esa noche, hay sentimiento, y eso duele. Me lamento de muchas cosas, pero lo que más siento, es haberte tratado así. Yo no puedo estar con nadie, no todo es tan bonito como parece, tengo un carácter muy complicado, me enfado y las pago con quien menos lo merece, como tú. No podríamos estar juntos, no sabría hacerlo, no quiero hacerte daño, tengo miedo, por eso siempre desaparezco, soy un cobarde. Te admiro sabes? Tú eres la valiente, no yo, supiste coger las riendas de tu vida y cambiar aquello con lo que no estabas a gusto, por difícil que fuese. Se te ve bien, con energía, con ganas de vivir, con esa sonrisa, joder, estas preciosa!
Yo no soy tu “Él” solo soy una persona que de vez en cuando te recuerda lo que vales.

No podía parar de sonreír, sonreír y llorar a un tiempo. Me alegraba el hecho de escuchar todo aquello de su boca, pero me dolía que creyese que no es “Él”. Yo sé que siente lo mismo que yo, ambos tenemos el mismo miedo, miedo al rechazo o incluso miedo a que las cosas salgan bien y no saber mantenerlo, miedo a que se acabe, miedo a perder el control de la situación.
A partir de ahí no pudimos dejar de besarnos, besos dulces, besos con el alma, besos inocentes en la mejilla, besos protectores en la sien, besos tontos en la punta de la nariz y besos profundos que devoran las entrañas.


Mientras, las tazas llenas se helaban en la mesa.

jueves, 15 de agosto de 2013

Besos.

Besos calmados, casi imperceptibles, ligeros como suspiros, intensos huracanes de sensaciones que desordenan el alma. Besos en los labios, en la lengua, en las comisuras del corazón, en cada recoveco del espíritu, besos con esencia y besos con paciencia. Besos ardientes, profundos y apasionados, besos con la lengua, besos con los labios. Besos en el cuello, besos al oído y besos en el pecho que llegan al corazón. Besos en las manos como muestra de respeto, besos en las muñecas que llegan al vientre derrochando erotismo. Besos secretos por la espalda y besos pudorosos a la cara. Besos que cubren y besos que desnudan, besos húmedos que recorren la piel sin direcciones ni miramientos. Besos ansiosamente insaciables que agotan el oxígeno y ahogan el ser. Besos impuros que nadie confiesa y todos disfrutamos. Besos que comunican almas. Besos con las manos, caricias con los labios. Besos sin límites ni reparo.

martes, 6 de agosto de 2013

Hermoso galán.

En ocasiones un fantasma transita mi mente,
un apuesto caballero, tan cortés como fugaz.
Acostumbra a enamorarme sutilmente
para más tarde, al despiste, zarpar.

Ha vuelto para atormentarme nuevamente,
no lo odio por ello, sin embargo, me hace mal,
el gran vacío se llena de repente
y en un delirio de esperanza, todo es ideal.

Auyenta los espectros del pasado,
aquellos que me impiden avanzar.
Torna mi corazón esperanzado,
colmando mis entrañas de felicidad.

Oh, espléndido mortal, has llegado
para devolver el color a este oscuro lugar.
Perdón, no haberme arrodillado
ante vos, hermoso galán.

jueves, 1 de agosto de 2013

Otro maravilloso reencuentro ficticio.

Apenas recuerdo el momento exacto, ese instante en el cual fue el blanco de mis intenciones, o tal vez mienta…
Nos conocíamos, o eso creo. Hacía tiempo, mucho tiempo que no observaba aquellos ojos tan cerca, tan vivos, tan míos.
Aquel día, o mejor dicho, aquella noche, nos encontramos por casualidad, azar, yo salía con unas amigas, a festejar, nadie sabe el qué, y él…quién sabe que maravillosa casualidad lo cruzó conmigo. El caso es que nuestros pasos dieron al mismo lugar en el mismo instante, tengo que admitir que por torpeza, yo caminaba con la mente en otros lares mientras sonaba la música cuando tropecé con alguien, inmediatamente me asusté y me di prisa en pedir perdón, cuando levante levemente la vista y me quedé completamente muda, momificada, como si de un fantasma se tratase. Mis ojos no tardaron en reflejar lo que me corría por las entrañas, él también se quedó inmóvil, dudoso de lo que le mostraban sus ojos. Perdón, tartamudeé, mientras una media sonrisa vergonzosa asomaba en mis labios y mis ojos se tornaban brillosos. Sonrió, ampliamente, esa sonrisa que sólo él tiene, pícara, sensual, irresistible… Le sonreí, esta vez de verdad, como solo él merece que le sonrían, nunca me esperaría esa reacción, sobre todo después de tanto tiempo. Le ofrecí mi mano, para vacilar, como el día en que nos vimos por vez primera, y él, exactamente como pasó entonces, se abalanzó sobre mí, besándome con fervor, con su mano derecha agarrándome la cintura y su mano izquierda sosteniéndome la nuca, y, aunque fuese la segunda vez que lo hacía, me sorprendió todavía más que la primera, por un segundo me torné como el hielo, de hecho, un escalofrío me recorrió entera, y solo cuando éste recorrió cada rincón de mí, reaccioné. Lo besé como si el mundo se acabase en aquel preciso instante, sin pensar en nada más, lo rodeé con mis brazos y me dejé llevar, era como si nos estuviésemos alimentando el uno del otro, le mordisqueé el labio inferior recordando que lo volvía loco. Se separó unos centímetros, mientras se mordía el labio y me observaba. Transmitían tanto aquellos ojos…los dos sonreímos a la vez mientras se acercaba a mi oreja y me susurró algo que apenas recuerdo, pero que hizo desvanecer la cordura. De ese instante solo recuerdo que salimos de allí sin decir nada, nada más importaba.
Una vez estuvimos en la calle, lo suficientemente alejados del resto de la gente, me acorraló contra la pared, sosteniéndome el rostro utilizando ambas manos con suma delicadeza, como una caricia, me volvió a besar, esta vez fue distinto, fue el beso más dulce que me han dado en la vida. Me abrazó, como se abraza a un pequeño asustado, un abrazo consolador, parecía como si con aquel gesto me quisiera pedir perdón por su ausencia. Sabía que no le reprocharía nada, pero sobre todo, sabía que entendía sus silencios, él es de esas personas que incluso cuando calla, transmite tanto...
Me agarró de la mano sin dejar de mirarme a los ojos, sonriéndome, no sabía a dónde nos dirigíamos, pero, a decir verdad, tampoco me preocupaba. Hablar sería menospreciar aquel maravilloso silencio, y por nada del mundo lo haríamos, nada que se pudiera decir era más importante que lo que entre nosotros sucedía en aquel momento. Caminamos un buen trecho, parando para recordar el sabor de nuestros labios hasta que llegamos a un portal, donde nos detuvimos y me invitó a sentarme a su lado, entonces habló. Charlamos un rato, nos pusimos al día, recordamos viejos y buenos tiempos, nos reímos a carcajadas y nos percatamos de que no todo había cambiado como imaginábamos. Me hizo un gesto con la cabeza, miré hacia atrás y me di cuenta de que vivía allí, sonreí y acepté, la noche comenzara a refrescar, estaríamos mejor al abrigo.
Una vez entramos me ofreció una copa, por supuesto, acepté, él se sirvió otra mientras yo miraba nerviosa hacia todos lados, se acercó a la mesa, dejó las bebidas y vino hacia mí.- Tranquila- me susurró- estamos solos. Mientras, me quitaba el abrigo para colgarlo, me agarró por detrás besándome en la mejilla y me invitó a sentarme. Me ofreció algo de comer, y aún negándome, se puso a preparar pasta, con un montón de especias, ya verás como te encanta, me dijo.

No podía creer que estuviese pasando, llevaba años sin verlo, y de repente, estaba a unos metros de mi, haciéndome de comer a las siete de la mañana, era totalmente surrealista. En este tiempo pasaron mil cosas, perdimos contacto, lo recuperamos más tarde, pero siempre volvía a desaparecer, quizá fue eso lo que hizo que nunca me cansara, siempre me alegraba de hablar con él, hubiesen pasado 4 horas o 7 meses de la última conversación, la confianza nunca se desvaneció, por eso era tan especial. La nuestra era una relación indescriptible, atemporal, más hablada que vivida. Por eso las poquísimas veces que nos vimos fueron tan especiales, y esta vez, presentía que sería la más especial de todas.

jueves, 13 de junio de 2013

Adiós señorita cordura.

Había atravesado el umbral del sueño cuando un leve sonido me hizo volver, era él, otro corcel sin dueño que en mitad de la noche ofrecía placer. “¿me recibe usted en su cama?” dijo, y yo contesté, “¿Qué insolente caballero seduce así a una mujer?” “No busco seducirla, señorita, ya sabe usted, un deleite mutuo, con mucho gusto le vengo a ofrecer”. No pude negarme a tan buen ofrecimiento y acepté. Disipé la neblina que había en mis ojos, perfumé mi piel y esperé. Al rato una llamada interrumpió mi calma, y contesté. Era mi insolente caballero, con su hablar exquisito me decía “ven”. Sin dudarlo fui en su busca y lo guié, él me besó los labios y aún con sorpresa, no dudé en corresponder.
Gran fue mi asombro cuando los nervios me penetraron la piel, hablar entrecortado, trago de licor y verle a él. Su torso desnudo y su sonrisa pícara hacían latir mi sien. De pronto, un suspiro acelerado me atrajo a sus pies. Labios jugosos, lengua invasora y sus manos en mi piel. Adiós señorita cordura, bienvenido sea, señor placer.

viernes, 22 de febrero de 2013

Tú, conciencia.


Ya que nadie se atreve a comenzar, he pensado que podría ser la primera. Quizás alguien más se percate de lo necesaria -aunque desagradable a veces- que puede ser la sinceridad en más de una ocasión. Hace unos días hablaba de este tema con una de las personas a las que más quiero, aunque también es cierto que es una de las personas que más me desquician.

-¿”No sería mejor todo si dijésemos la verdad”?
- Pero no a todos nos gustaría saber la verdad
- ¿Por qué?
- A veces duele
- ¿Prefieres vivir en un engaño antes que enfrentarte a tus temores?
- No
- Entonces, ¿por qué mientes?
- A veces por no hacer daño, otras por..... no decepcionar a quien quieres, o por conservar lo que no mereces. Y en la inmensa mayoría de las ocasiones, por miedo a la verdad.
- ¿Por qué aceptar algo que tu misma sabes que no eres merecedora de ello? De ser así vivirías en tu propio engaño, atormentándote por disfrutar de lo que no es tuyo.
- Pero, al tenerlo, puedo fantasear y creer que es cierto.
- Eres una más, me has decepcionado, vives de la mentira... vives de lo que odias, de aquello que tanto criticas y criminalizas. Eres...hipócrita.
- NO! No digas eso... es que... a veces es tan cruel saberla...ser consciente de ella, a veces da miedo.
- ¿Por qué temes la verdad? Es la realidad, lo que te rodea, lo es todo...
- Ya pero... todos mienten, incluso aquellos que lo niegan y te reprochan por ello.
- A ver si lo he entendido... me dices que la sociedad miente, y tú lo haces por ¿“no desentonar”?
- … Puede... o no lo sé. Además... qué es la verdad? Quién dice que mis fantasias no son mi verdad?
- Alguien tiene que ser el que ponga fin a esta situación... No seas ilusa, ambas somos conscientes de que sabes de lo que te hablo... Sabes que a mí no puedes mentirme. No se puede tener miedo a ser uno mismo, no creo que sea tan horrible.
- ¿Y por qué no empiezas tú?
- No puedo, lo sabes.
- No puedes?
- No seas tonta... mientras sigas ocultándote tras la mentira y manteniendo conversaciones conmigo. Nunca nadie sabrá que somos diferentes y que estamos dispuestas a tomar la iniciativa. Quién sabe... puede que alguien nos siga...
- Somos?
- Sí, somos, soy tú, imbécil, deja de hablar sola, sal ahí, y demuestra lo que vales!

Nuevo comienzo


Letras que ansían ser escritas en consonancia con sentimientos reprimidos por unos labios cosidos. Todos ellos se han obcecado en el interior del tubo de tinta de un bolígrafo, o quizás en un teclado junto a un cerebro bloqueado, unas cuerdas bucales insonorizadas por un rostro demasiado familiar. O quizás por un mensaje no esperado, unas palabras sorprendentes para unos ojos que ya no recuerdan haber leído buenas noticias. Lo agradable se ha censurado por miedo al fracaso, terror a lo oculto aunque esta vez no haya nada que ocultar. Tal vez costumbre, tal vez cobardía. Quizá se castigue por no haber hecho lo correcto, tal vez tema no saber qué es “lo correcto” o desconozca su paradero. Puede ser que no recuerde su identidad o que nunca llegase a descubrirla. Le asusta la verdad, puede aparecer en cualquier momento, incluso es probable que la ronde a menudo aunque no sea consciente de ello. Da tantas vueltas y recorre tantos recovecos que habita la confusión contante, el aturdimiento la ha poseído, o al contrario, eso nunca nadie lo sabrá...

viernes, 12 de octubre de 2012

Perdone, tengo algo para usted.


Quizás debería empezar este escrito con un: “hola”, o un: “querido/a…” pero no lo haré, principalmente porque no le conozco, ni usted a mí. O quizás si, quizás me ve por la calle, es más, casi me atrevo a asegurar que es así. Me mira meticulosamente, luego gira la cabeza y hace como si no existiese, nunca existo. Quizá piensa: “pobre…”, “que lástima”, “que pena..”. Pero al rato se le olvida, siempre se les olvida a la mayoría.
Pues bien, hoy, rebosante de coraje, me he decidido a escribirle. Sé que aun duda de mi identidad y ahora mismo se está preguntando que será lo que tengo que decir. No se preocupe, tenga paciencia, todo a su tiempo.
Me gustaría que supiese lo que yo siento cuando me mira, cuando me ignora, cuando me juzga, cuando me desprecia…

Me gustaría que, solo por un instante, supiese lo que es vivir en un cuerpo atrofiado, pesado, desfigurado, torcido, torpe, un cuerpo que en absoluto se corresponde con su mente, con su ilusión, con sus ganas de vivir, un cuerpo que ejerce de mordaza de su persona. Un cuerpo al que todos miran con repulsión. Me gustaría que supiese lo duro que es arrastrar ese lastre…prejuicios, superficialidad… ojalá no sintiese el deseo de juzgarle, pero se ve tan feo todo desde aquí… Aunque no se lo crean, siento igual que ustedes.

Ahora imagínese que en un flash se encuentra en un lugar que no conoce, imagínese que no conoce a las personas que están a su alrededor. Sin embargo esa gente asegura conocerle, saben su nombre, saben donde vive, saben cosas que ni siquiera usted tiene claras. Está totalmente fuera de lugar, quiere salir corriendo, pero no sabe a dónde. Lo peor de todo esto es que sucede cada día  y cada día es peor. Su cerebro se está consumiendo, como una hermosa flor cuando le arrebatan la vida. Y no puede hacer nada para evitarlo.

¿Qué sentiría si de repente no percibiese nada a través de la vista? ¿Si sus ojos se apagasen? ¿cómo sería su vida? ¿se hundiría? ¿alguna vez se ha parado a reflexionar cuán importantes son los sentidos para usted? ¿y si no pudiese ver cuán hermosa es esa obra? la intensidad de los colores, la luz, la luz del sol… ¿y si no pudiese percibir el aroma de la comida tan rica que le acaban de preparar, o algo tan simple y embriagador como el olor a hierba húmeda? ¿qué me dice de la música, no es maravillosa? ¿cómo se imagina una vida sin oír la música? o la maravillosa voz de aquella persona a la que ama… y poder sentir las caricias ¿qué dulce verdad? … y qué rico cuando comemos lo que nos gusta ¿Y si no percibiese ese sabor que tanto le encanta? Probablemente piense que sería desastroso… traumático, absurdo incluso. Permítame decirle que se equivoca. Hay personas que día a día se enfrentan a este tipo de retos, y sí, viven. Viven porque cada día se superan a sí mismos, se enfrentan a un reto y luchan por salir adelante para que personas como usted los respeten, Respeto, con mayúscula, esa gente lucha día a día por ganarse un lugar en el mundo, y ahora sí, me gustaría saber quien es usted…quién se cree usted que es para negárselo…






Y en este momento… mi nombre ya sería un mero dato sin importancia.

jueves, 19 de abril de 2012

Mi rey

Se ha ido, otra vez ha desaparecido, como acostumbra...o, pensándolo bien, nunca estuvo aquí... lo llegué a sentir tan cerca estando tan lejos... supongo que fue estúpido pensar que aquella locura adolescente podría cobrar vida de nuevo. Ha sido una locura desde el principio, pero en aquel maravilloso principio incluso lo mas retorcido cobraba sentido.
Estamos tan lejos de lo que éramos,y, sobre todo, de lo que queríamos ser... dos soñadores que tramaban el modo de cambiar el rumbo del mundo, de enfrentarse cara a cara contra la adversidad.
Mi rey, mi querido y dulce luchador...creo que aquella tan temida adversidad nos ha devorado. Se ha alimentado de nuestra ilusión y a succionado nuestro entusiasmo. Si te soy sincera, en ocasiones no me reconozco, creo que una anciana moribunda se ha apoderado de mi. Creo que te necesito, y si no eres tu... necesito aquel espíritu que me hacia creer que me podía comer el mundo a mordiscos.
Hace unos meses te prometí que te escribiría...pero este cerebro esta taaan vacío  todo es taan monótono que pasan los días como si de segundos se tratase. quizás debería disculparme por la bordería de la última vez.

sólo necesito que reaparezcas.

viernes, 26 de agosto de 2011

-.-


Éste es uno de esos días en los que no tengo ganas seguir la rutina, hoy es un día corriente, como todos. Estoy agotada, jodidamente agotada. Éste es uno de esos días en los que navego por mi mente, y recuerdo cosas, momentos, mejores y peores, palabras, heridas pasadas, sonrisas que no quisiera olvidar jamás. En ocasiones me encantaría tener un apartado de "favoritos" donde esas imagenes, sentimientos, palabras, sensaciones...tuviesen un lugar, para siempre recordarlos con nitidez, incluso volver a vivirlos si fuese posible...Pero ocurriría como en nuestro navegador habitual, clickas una y otra vez en esas cosas que te encantan, para tenerlas ahí guardadas, y al final, nunca vuelves. supongo que es mejor asi, con el tiempo acabas idealizando hasta los malos momentos, de ahi el dicho "cualquier tiempo pasado fue mejor". Hagamos el favor de pensarlo, recapacitar, y en lugar de eso, pensar: "este momento nunca volverá a repetirse" aprovechémoslo.
Amemos hasta caer rendidos, lloremos hasta secarnos por dentro para luego volver a reirnos, incluso de nosotros mismos, de nuestras meteduras de pata y nuestra estupidez continua. :)

Quisiera volver a escribir muchas de esas palabrejas que combinan tan bien, pero creo que mi cerebro se ha secado, o es que la inspiración no me visita desde hace meses. Además, nadie lo leerá, ni siquiera esto, pero me da igual, yo ya me he desahogado.

pd. Desde aquí hago un llamamiento a la señorita inspiración, a ver cuando se digna a visitarme.

martes, 31 de mayo de 2011

Tentación

Siento tan ardiente deseo de pecar, de arrancarte el alma con los dientes para absorver cada gota de tu ser sin dejar atrás ni el primer suspiro... Gritemos de placer y dolor mientras nos desangramos en un colchón. Castígame por todo aquello que no cometí y prometo ser mala, perversa y traviesa sólo para ti. Perdamos la cabeza, seamos auténticos animales en celo. Cómeme, siénteme, piérdeme y vuelve a encontrarme entre las sábanas, bésame, pégame, gózame... Ámame y odiame a un tiempo.Mátame de gusto y te torturaré hasta llegar al más alto paraíso para luego acompañarte a los bajos infiernos.

lunes, 23 de mayo de 2011

:)

Cuando estamos juntos, solos, no existe nada más allá. Cuando me acaricias, cuando te enredas en mi cabello, no existe la oscuridad. No creo en lo bello, no creo en la fatalidad. No tengo fe en dios ni en el diablo, ni siquiera me preocupo de la maldita adversidad. No creo en la salud ni temo a la enfermedad, no existe nada ni nadie que me pueda derrotar. No creo en ti, ni siquiera confio en mi, solo creo en esas pequeñas tonterias que a menudo nos hacen reir.

miércoles, 6 de abril de 2011

Última voluntad


Lluvias torrenciales arrasan el mundo
desmoronando toda serenidad.
Por la noche todo cambia su rumbo
y el carácter se torna inseguridad.

Cuerpos ensangrentados por las calles,
sometidos al más cruel sufrir.
Convendría omitir todo detalle
pero deberias saberlo, vas a morir.

Incuestionable nuestro destino,
buscamos con ansia la salvación.
Escapando por cualquier camino
que nos pueda otorgar la redención.

Llegando a un callejón sin salida
no queda más opción que asumir,
ha sido en vano la huida,
lo queramos o no vamos a morir.

Pero si lo he de hacer de todos modos,
como última voluntad he de rogar,
¡no me dejes! no te dejaré solo,
si con alguien debo hacerlo, contigo quiero expirar.